Bourdin, el Hombre pulsional, por Jacques-Alain Miller

« in a nutshell »

Shakesp.

unnamedEn el asunto Dumas, imposible saltear a Jean-Jacques Bourdin. El personaje es un parámetro esencial de la emisión que hizo escándalo la mañana del lunes 16 de febrero (8h36-8h56). También yo voy a tomarme el tiempo para situarlo.

Luego que su emisión desencadenara una “tormenta mediática”, el Sr. Bourdin tuvo que explicarse la misma tarde en el sitio Puremedias, luego, al día siguiente en el estudio de La Nouvelle Edition (Canal +). Sin embargo, su primera expresión pública, fue el tweet que difundió por propia iniciativa el lunes al final de la mañana. Este es el texto integro: “Yo amo mi oficio: hacerle decir a mis interlocutores lo que verdaderamente piensan..Búsqueda de la verdad contra todos los dobles discursos..”

El mensaje tiene exactamente 140 signos, o sea el máximo permitido por Twitter. Esto al precio de poner dos puntos suspensivos y no tres, al final de la segunda y tercera frases. No es un hapax: Leon-Paul Fargue le pidió a Gallimard esos dos puntos para la primera edición de sus Poëmes; lo mismo Françoise Sagan en Juillar para su título Aimez-vous Brahms..(cf. le Traité de la ponctuation française, de Jacques Drillon, 1991).

1. – El tweet, objeto literario

La red social Twitter tiene un papel creciente en los intercambios interpersonales, la política, el periodismo, la comunicación urgente, etc. Los estudios universitarios en Twitter se multiplican en el marco de los digital humanities. Están orientados Big Data, y aspiran a fundar “a science of Twitter” (lo que podría no ser mas que ilusorio, según Axel Bruns y Jean Burgess). Encontrarán una reciente actualización en el volumen colectivo Science and the Internet,publicado por la Heinrich Heine Universität de Düsseldorf, 2012.

Sin desconocer el interés de estas investigaciones en curso, aunque aun esté lejos de proveer conceptos operatorios, voy a limitar el corpus al único tweet Bourdin del 16 de febrero 2015 a las 12h19, y captarlo con un análisis de tipo literario.

Desde el punto de vista literario, un tweet es una forma breve de la prosa. El paradigma del análisis de las formas breves es para mí el admirable “Prefacio a La Rochefoucauld” de Roland Barthes (publicado en 1961, retomado en los Nuevos ensayos críticos, 1972) La obra de un precursor apenas mencionada sin embargo en el volumen que hizo escuela sobre la cuestión para la Universidad francesa, Las formas breves de la prosa y del discurso discontinuo (siglo XVI-XVII), 1984

En el prefacio de la obra, el lamentado Pr Lafond señalaba a propósito de estas formas breves que “la retórica clásica, desde Aristóteles a Bernard Lamy, no las ha tomado en cuenta en absoluto”. Diferente en nuestra época, decía, donde ” “la palabra en archipiélago” y “lo discontinuo tomaron el lugar que sabemos”

Hace dos años, el Pr Montando explicaba por el “ritmo acelerado de la vida contemporánea exigiendo lecturas rápidas” el interés actual por las formas breves. Evocaba también “la seducción irresistible que ejerce lo pequeño, lo minúsculo, el placer del microcosmos, el de encontrar un mundo en una cáscara de nuez (ya en Hamlet)” (“Formas breves y microrelatos” en Les Cahiers de Framespa, 2013).

Simultáneamente, la publicación por parte de un académico Goncourt de una recopilación de sus tweets levantaba en Francia al dicho tweet a la dignidad de un objeto literario de pleno ejercicio (Bernard Pivot, Les tweets sont des chats, 2013).

Finalmente, la última flor de nuestro ramo, hoy en Le Figaro magazine esta nota de Frederic Beigbeder: “El tiempo se acelera; las novelas se acortan. Hay una coherencia”.

2. – Aproximaciones textuales

Generalidades .Un tweet no se identifica por propiedades formales intrínsecas como lo es un alejandrino o puede serlo una máxima clásica. Un tweet es un tweet por:

a) su calidad de escrito (no hay tweet oral, el tweet es una realidad gráfica);

b) la cantidad de signos utilizados, que debe ser inferior o igual a 140;

c) su vector comunicacional, que debe ser, con exclusión de cualquier otro, la red Twitter.

El material significante no requiere ninguna otra obligación específica. Las obligaciones combinatorias generales de la lengua se imponen al mensaje en tanto se desea que sea inteligible para sus destinatarios. Se admite que la noción de “mensaje inteligible” es del registro del aproximadamente, entendiendo que ese registro es matematizable. Ver las memorables Leçons d’à-peu-près de G.T. Guilbaud, 1985.

Caracteristicas. Puede intentarse una tipología de los tweets. Voy a dispensarme aquí, en tanto mi corpus no comporta sino un único ítem, lo caracterizaré como siendo un tweet:

α) original (no copiado, non retweeteado) ;

β) emitido por una persona física dotada de un nombre propio, personalidad mediática notoria además;

γ) que surge de una comunicación urgente (estando el autor implicado, en el momento de la emisión del mensaje, en una “tormenta mediática” donde se cuestionaba su papel en su entrevista de la mañana con Roland Dumas).

Análisis gramatical. El tweet Bourdin consta de tres frases en total y para todo:

A) Yo amo mi oficio

B)hacerle decir a mis interlocutores lo que piensan verdaderamente..

C) Búsqueda de la verdad contra todos los dobles discursos..

La primera frase es la única que es una frase simple verbal; reúne un grupo -sujeto, un verbo conjugado un complemento de objeto directo. La segunda es una frase dicha con una construcción particular, en este caso una frase en infinitivo, por lo tanto desprovista del grupo sujeto.

En cuanto a la tercera, es una frase nominal.

Isotopía del mensaje. Desde el punto de vista sintáctico, la frase es la unidad lingüística máxima. Sin embargo, un texto no se reduce a una serie de frases. Tenemos una idea de su unidad. Hay cohesión textual. Para dar cuenta de ello, “hay que elaborar conceptos (…) que no sean directamente dependientes de las estructuras sintácticas, y permanezcan por lo tanto indiferentes al pretendido límite de la frase” (François Rastier, Sémantique interprétative, 1987). Con este fin, A.J. Greimas propuso el concepto de isotopía (Sémantique structurale, 1966), que supone traducir la noción “muy vaga, y sin embargo necesaria de totalidad de significación, postulada a un mensaje.”

¿Qué es la isotopía? Greimas, 1966: “conjunto redundante de categorías semánticas que hace posible la lectura uniforme del relato.” Pottier, 1974 : “continuidad semántica a través de una secuencia (que refleja una coherencia). ” Umberto Eco, 1979: “diversos fenómenos semióticos genéricamente definibles como coherencia de un recorrido de lectura.” Etc. No entraré en este debate. Me bastará con precisar la isotopía propia al tweet de Bourdin.

Emitido en un contexto polémico, este tweet se analiza como una réplica del Sr. Bourdin a antagonistas que lo acusan de no haber respetado la deontología profesional del periodista. Sin embargo, los argumentos hostiles no son ni explicitados ni refutados en el texto del tweet: quedan supuestos. La argumentación es por lo tanto unilateral y no contradictoria. De esto se sigue que la isotopía del mensaje es la de un discurso retórico que se desprende del género epidíctico, aquel “en que uno se esfuerza por exaltar el mérito de la persona elogiada” (Cicerón, tomado de Aristóteles). Para retomar la expresión con la que Roland Dumas califica el texto de un periodista notorio en su libro reciente, Políticamente incorrecto, p. 318, el tweet Bourdin constituye “un panegírico de sí mismo”.

3. – Lógica del exordio

Desde el punto retórico, constatamos que las funciones discursivas se distribuyen sobre la articulación de la frase ternario develado por la gramática. Reconocemos en la primera frase el exordio. La peroración deriva de la frase nominal última. La frase media, en infinitivo, asume bajo la forma de una definición la función de lo que en la disposición clásica, se llama narración (exposición de hechos) y argumentación o confirmación (exposición de argumentos)

El exordio como la peroración sirven, según Cicerón, para “emocionar las almas”. El exordio tiene por objeto ganar la simpatía y la confianza del auditorio. el locutor se esfuerza por presentar una imagen seductora de sí mismo, un ethos (carácter) de encanto y de honestidad, induciendo para su beneficio un sesgo cognitivo positivo,

que tiene por objeto ganar la simpatía y la confianza del auditorio. Se trata de suscitar un pathos de benevolencia, la eunoia de Aristóteles, que Cicerón traduce por benevolentia. Sin embargo, el tweet siendo por definición un mensaje criptural, captatiobenevolentiae no dispone aquí de los medios del orador: compostura, actitud, gestos, cadencia, entonación, inflexiones vocales, etc: “Yo amo mi oficio”

El carácter trivial de esta aserción ex abrupto responde perfectamente a la recomendación de Boileau según la cual “un exordio debe ser simple y sin afectación”.

En el plano veridiccional, este dicho inicial se presenta como el testimonio del escribiente de su experiencia interior, de una disposición afectiva que le es propia, por lo tanto de un dato eminentemente subjetivo. Si fuera un hecho alegado, una realidad objetiva, el dato estaría abierto a la discusión. En tanto se trata de un estado de ánimo, de un afecto del sujeto, el lector se ve conducido a tomar nota del testimonio que se le aporta.

La aserción “Yo amo mi oficio” es de orden pragmático, y no lógico. Expresa el compromiso ilocutorio de Bourdin sobre la verdad de su enunciado, sin que esta verdad sea sin embargo validada (ver Denis Vernant, “Pragmática de la veracidad”, 2010, en Les prépublications de la MSH Lorraine, en la red).

Sin embargo, la aserción de Bourdin es como tal infalsificable, salvo utilizando adyuvantes (detector de mentiras, suero de la verdad, etc.), método poco practicable sobre un escribiente cuya presencia se sustrae. O entonces habría que recusar por principio toda palabra de este emisor, imputándole ser un mentiroso inveterado y constante, tal como los cretenses de la paradoja del mentiroso.

Pero esto sería ir contra el “principio de caridad” de Donald Davidson, 1974, que estipula que el locutor es racional y cree que lo que dice es verdad. Numerosas formulaciones alternativas y/u objeciones fueron propuestas por diversos filósofos angloamericanos. versión mas débil: la “condición de felicidad” de Erwin Goffman, 1979, que invita a “juzgar los actos verbales de un individuo como no siendo una manifestación de bizarría”.

Para resumir, de hecho el enunciado primero del tweet Bourdin es admitido por los lectores como premisa y fundamento de la argumentación por venir. Ahora bien, este “acuerdo del auditorio” es una condición no trivial de lo expuesto, cuya importancia fue subrayada por Perelman y Olbrechts-Tyteca en el §15 de su Traité de l’argumentation, 1970

4. – Presupuestos y sobre entendidos

Si ahora nos interesáramos en los presupuestos del enunciado (en el sentido de Oswald Ducrot Dire et ne pas dire, 1972 ; reexamen en Le dire et le dit, 1984), podremos inferir que el escribiente se presenta como un ser: 1) capaz de amor; 2) que trabaja; 3) cuyos sentimientos son sintónicos con la tarea profesional.

Los tres rasgos enumerados son directamente deducibles de la significación del enunciado tal como es dada en el sistema de la lengua, fuera de todo contexto. Se dirá por lo tanto que los presupuestos se desprenden del “componente linguístico” de la descripción semántica.

Los sobre entendidos se distinguen por desprenderse del segundo compuesto, el “compuesto retórico”. Este se supone que da cuenta del efecto de sentido producido por el enunciado cuando es emitido en tal contexto particular, caracterizado por circunstancias que forman una situación. A este nivel, la enunciación como acontecimiento viene a adjuntarse, se cose, con el enunciado como estructurado.

A diferencia del presupuesto, que depende de la lengua, el sobre entendido depende del contexto. Cuanto mas estable es el presupuesto, mas inestable es el sobre entendido. mientras que el presupuesto tiene con el enunciado, un lazo lógico los liga, “el sobre entendido tiene la particularidad de poder siempre ser abjurado. Un locutor siempre puede parapetarse detrás del sentido literal de sus palabras, pretender que se le hizo decir mas de lo que dijo, y dejar al oyente la responsabilidad de la interpretación”(Ducrot). Es uno de los recursos retóricos más usados por el Sr. Jean-Marie Le Pen.

¿Cuáles son los sobre entendidos de “Yo amo mi oficio”? No podemos contar con la lógica para que nos lo enseñe, pues esta cuestión nos hace dejar la lengua por la zona siempre un poco turbia de la connotación. Si la lengua hace sistema, el contexto no: su extensión no está definida. De allí la “nebulosidad” del significado a nivel retórico: este “es confuso en la medida en que depende estrechamente de la situación de los individuos que manejan el mensaje (…): de su saber, de sus sentimientos, de su moral, de su conciencia, del estado histórico de la cultura en la cual viven”. (Barthes,Système de la mode,1967). Lacan decididamente pone en el horizonte de todo enunciado el “discurso universal”, sin mayor precisión.

La vía del Big Data nos incitaría a simular el hundimiento del enunciado en ese discurso universal interrogando a Google sobre “Yo amo mi oficio” y “I love my job“. Podría también aplicar “la prueba de la conmutación” (Hjemslev y Uldall, 1936 en fonología). La operación consistiría aquí en hacer variar vez a vez cada uno de los cuatro términos que componen el enunciado, o sea: el sujeto; el verbo; el adjetivo posesivo; el nombre. Pero el estilo de ese boletín llama mas bien a un corto circuito.

También vamos a confrontar el “Yo amo mi oficio” de Jean-Jacques Bourdin con la expresión “(Hacer) el job”, objeto de la crónica “Solo una palabra” de Didier Pourquery en Le Monde del 26 de febrero de 2012 (retomado en su libro Les mots de l’époque, 2014).

5. – El job y el oficio

« Hacer el job/el laburo” figura, según el periodista, al menos en una de cada dos entrevistas a un futbolista. “Sentimos la presión detrás de esas tres palabras: tienen grandes contratos e interés en cumplirlo. De allí esta fórmula. No se preocupen queridos hinchas, haremos el espectáculo, jugaremos un buen futbol. Como subtexto, de todos modos esta la idea que se hará sin mucho genio, sin brillo. Hacer el laburo

tiene un costado un poco insignificante, casi servicio mínimo. Pero bueno, lo hará”

El “subtexto” de “Yo amo mi oficio” está en oposición polar con este: no se trata de dinero, sino de amor; el servicio no será mínimo, sino máximo; el espectáculo no será insignificante, tendrá brillo, genio.

Los políticos también son pródigos en la expresión: “En política, otro deporte de competencia, hacer el job – o el laburo – se sitúa de manera parecida en un registro ambiguo. Percibimos un contexto oculto. Él o ella hacen el job, a pesar de…Él o ella asegura.” Por el contrario, el “Yo amo mi oficio” disipa todo “contexto oculto”, y barre toda reticencia, reserva mental, hipocresía. Cuando más dividido está el sujeto que hace el job, tanto mas aquel que ama su trabajo es de una sola pieza, sin ocultamientos.

La polaridad de sobre entendidos refleja acentuándola una diferencia ya sensible a nivel léxico. “Job” puede ciertamente emplearse en el sentido de “oficio (metier)”, sin embargo el halo semántico de cada uno de los dos términos es muy disntinto, incluso opuesto.

« Job » es un anglisismo que pertenece a la lengua familiar. Desconocido por el Littré, salvo como nombre propio del patriarca, y bajo la forma “jobe”, como etimología de “jobard”. Se impuso en francés hacia mediados del siglo pasado, y fue lexicalizado, lo que no es el caso en alemán, español, italiano o ruso. Un job, es según Robert, un “trabajo remunerado”, que generalmente no se considera como un verdadero oficio.”

El linaje de “oficio” tiene mas vuelo: se remonta al latin ministerium, y está comprobado desde el siglo X. Es de extracción humilde, pues el minister (minus+ter) no es mas que el servidor, el instrumento, el agente, el ministro, que acompaña al magister (magis+ter), aquel que manda, o el maestro que enseña. Pero ministerium se elevó por su cruzamiento con mysterium, y de allí, por su asociación con el servicio divino, Deo menestier.

Robert : « Métier (oficio) se empleaba y se emplea aun en ocasiones, hablando de una ocupación noble, de un arte, para poner el acento en el trabajo, la técnica que exige.” Se ligan al término “oficio” las nociones conjuntas de humildad y de orgullo, mezcladas con los valores del saber hacer y del trabajo bien hecho, nociones y valores ausentes del halo semántico de “job”.

La elección del término “oficio” en el tweet Bourdin por lo tanto tiende a realzar la figura del escribiente a los ojos del lector, y para suscitar en aquel un pathos de confianza y benevolencia. La palabra aparece además singularmente apropiada para exaltar el valor del periodismo en el momento en que se le imputa al Sr Bourdin tomar libertades con el código de deberes de esta profesión, y donde el acusado replica que el mantiene por el contrario con este una relación amorosa. No eslo en ese caso, puesto que este mes vio la aparición de un Dictionnaire amoureux du journalisme, cuyo autor, el Sr. Serge July,nuestro ex camarada de la GP, evoca como sufren actualmente la prensa y los periodista “severas puestas en la picota”.

El uso del adjetivo posesivo es congruente con la afirmación de una relación amorosa del sujeto con el complemente de objeto directo. Sin embargo, “mi” no establece, en el sentido estricto, una relación de posesión; afirma mas bien la existencia de un lazo personal del sujeto con el término en cuestión. Implicar en esta frase “mi oficio” mas bien que “el oficio de periodista” tiene por efecto dejar al sujeto la libertad de definir este último a su manera, una manera no conformista, no estándar. Es en efecto lo que hará, apenas pasados los dos puntos sobre los que se cierra el exordio.

Antes de ir al segundo movimiento del discurso, voy a señalar aun un uso de la palabra “oficio” que me enseña Didier Pourquery. Es “en la jerga del ciclismo” donde tendría uso. ” Un corredor que hace el oficio es aquel que se entrena rigurosamente, según las reglas, y se entrena a fondo para ser competitivo; pero es también aquel que utiliza todos los medios disponibles para estar en el pelotón a la cabeza, incluyendo sospechosas pociones.”

6. – Ausencia, elisión, contracción

Luego del exordio, la dispositio clásica exigiría narratio y argumentatio, una exposición de los hechos seguida de la exposición de los argumentos.

En el tweet Bourdin, viene a ese lugar una sola frase en infinitivo, introducida por la puntuación de los dos puntos. Esta combinación nos hace comprender que el escribiente da su definición propia de lo que previamente designó como “mi oficio”.

Ausencia de la narracion. En el momento en que el tweet se difunde, no habían pasado más que 3 horas de la emisión en cuestión. Esta queda grabada y filmada; el incidente fue visto a voluntad en numeroso sitios de red. Podemos creer por lo tanto que hay un acuerdo sobre los hechos, y que este acuerdo vuelve inútil la narración.

Elision de la argumentacion adversa. En el lapso que separa el final de la emisión (8 hs56) del envío del tweet (12hs19), se multiplican las reacciones, al modo “tormenta”. Reacciones hostiles al entrevistador por no haber negado que el Primer ministro esté “bajo la influencia judía”. Reacciones hostiles al entrevistador, por haber preguntado al entrevistado utilizando dicha expresión, fuertemente connotada. Todo ese capítulo está elidido.. En teoría de la argumentación se hablará de ignoratio elenchi , ignorancia de contra argumento. Si es un sofisma, es auí es “voluntario y táctico” (ver Olivier Reboul, Introduction à la rhétorique, 1991).

Contracción de la justificación. La argumentación favorable al sujeto del discurso, la probatio, no tiene traducción recibida; yo diría: “la justificación”. Aquí está reducida a una frase en infinitivo. Esta deriva del género de la definición y funciona en este lugar como un “argumento casi lógico” en el sentido del Tratado de la argumentación de ahora en más citado TA)

7. – Facetas de la definición

Tomamos aquí las diferencias que aporta el§50 del TA consagrado a la definición.

1) la definición incluida en el tweet de Bourdin se presenta como “normativa, no porque explicitaría la norma, la deontología o el concepto del oficio de periodista, sino en tanto desarrolla lo que solo el Sr Bourdin entiende por “mi oficio”. Desde el punto de vista lógico, un enunciado normativo no es ni verdadero ni falso, es convencional.

2) Sin embargo, esta definición es igualmente “descriptiva” o “real”, en la medida en que se supone que expresa la naturaleza de la práctica periodística efectiva del Sr Bourdin.

3) Además, es evidentemente “condensada” y parcial, puesto que se limita a un único rasgo de esa práctica.

4) Combinando los tres aspectos citados, la definición Bourdin merece ser calificada de “compleja” en el sentido del TA. Esta complejidad tiende a hacer de este enunciado un señuelo. En efecto, si bien está abierto a la discusión en tanto descriptivo y parcial, su carácter convencional y personal, que lo vuelve infalsificable, recubre y valida todo

Por lo tanto podemos sostener que el dispositivo discursivo “libre definición por el Sr Bourdin de su oficio”, constituye en realidad el sofisma conocido con el nombre de “petición de principio”. Hacer una petición de principio, es “tomar por acordado, de una forma un poco diferente, la tesis misma que se trata de demostrar” (André Lalande, La raison et les normes, 1948). Sin embargo, recusar por ello la definición Bourdin impediría avanzar en el esquema conceptual que la soporta.

8. – Lo « filosóficamente correcto »

En uno de esos aspectos, lo dije, la definición Bourdin es descriptiva, pero lo que describe no es el método (los procedimientos, la forma de hacer) del periodista-star. describe strictu sensu el resultado esperado de la aplicación del método.

Visto desde este ángulo, la frase B del tweet es exactamente lo que el TA llama en §62 un “argumento pragmático”, es decir un argumento que evalúa un acto en función de sus consecuencias. La práctica Bourdin de la entrevista mediática tendría como consecuencia “hacer decir a (sus) interlocutores lo que piensan verdaderamente..” A lo cual los puntos suspensivos agregan su valor semántico, que es dejar entender que “lo que piensan verdaderamente” es muy diferente de los que dicen comúnmente.

En este momento del análisis, conviene recordar que este tweet es del género epidíctico, que es un auto elogio, que el Sr. Boudin defiende y promueve allí al Sr Bourdin. La isotopía del mensaje exige por lo tanto tener como adquirida la preferencia siguiente: llegar a decir, y especialmente por el canal del Sr. Bourdin, lo que verdaderamente se piensa, es en sí mismo mas deseable, mejor que su contrario, no decir lo que no se piensa verdaderamente.

Nada mas fácil que formular una serie de enunciado isótopos con esta preferencia. La sinceridad le gana a la hipocresía. La veracidad vale más que la falsedad. El decir la verdad vence a la mentira. Etc. Esta serie obedece a una misma jerarquía de valores, la que subtiende cada uno de los enunciado enumerados. Se está tanto mas llevado a validar su jerarquía bivalente cuanto que esta es una de las mas vastas y que más se impone de los lugares comunes del pensamiento europeo.

De este modo, redactado hacia el mediodía en razón de la agitación creada por lo “políticamente incorrecto” de la emisión matinal, el tweet Bourdin está a todas luces en el camino recto de lo “filosóficamente correcto”.

De este modo, cuestionado por lo “políticamente incorrecto” de su emisión matinal, Bourdin redactó tres horas mas tarde un tweet que brilla por su “filosóficamente correcto”. « Run for cover ! », se dice en inglés, corre rápido a ponerte a cubierto!

9. – Dramaturgia y la entrevista

En francés, aquel que no dice lo que piensa verdaderamente se llama hipócrita. Sobre la hipocresía, “lo que queda cuando se ha olvidado todo” (espiritual definición de la cultura por Edouard Herriot), es la máxima de La Rochefoucauld: “La hipocresía es el homenaje que el vicio le rinde a la virtud”. Estas referencias bastan para esclarecer quien es quien en las entrevistas matinales de Jean-Jacques Bourdin.

El lugar del interlocutor está predeterminado: hace allí el papel del hipócrita y del vicioso. Habla, pero no dice lo que verdaderamente piensa. A quien le esconde sus pensamientos verdaderos? Al público. Pero quién es el público? Es cualquiera, los franceses, el pueblo! A quién engaña el hipócrita? Al pueblo, precisamente. Quién representa la virtud recibiendo a pesar de ella el homenaje malsano del hipócrita? El pueblo nuevamente. Quién representa la voluntad de verdad el pueblo virtuoso, que exige del hipócrita que deje sus manejos para pasar a las confesiones, o, mejor aún, desenmascarándolo en tiempo real? Bourdin, Jean-Jacques para los íntimos – y para los letrados, pues no podrían dejar de identificarlo aquí al gran escritor cuyo nombre bastará designar. .« Vitam impenderevero », dedicar su vida a la verdad, es la divisa de Jean-Jacques Bourdin? Rousseau? Aquí, es todo uno.

Ni uno ni otro, aceptan el homenaje del vicio. Rousseau no cede a sus encantos: “[…la hipocresía es un homenaje que el vicio le rinde a la virtud. Si, como los asesinos de Cesar que se prosternaron a sus pies para degollarlo con mas seguridad. Este pensamiento vanamente brillante, vanamente autorizado con el célebre nombre de su autor, no es mas justo. Jamás se dirá de un malicioso que toma la servidumbre de una casa para su propia comodidad, que rinde homenaje al dueño de la casa al que le roba?” (Réponse au roi de Pologne, 1751 o 1752).

En cuanto a Bourdin, acorrala al hipócrita, lo sacude, no le deja respiro. “Hable! Los franceses quieren saber!”, clama su marioneta, a la que adora, a los Guignol de la info.

Que esconde el hipócrita? Lo que verdaderamente piensa. Y por qué? Porque sus pensamientos hieren la honestidad, la decencia, la « commondecency » de Orwell. Aristóteles en su Retórica: “Se enrojece por palabras, por acciones, por intenciones vergonzosas.” Y citando este diálogo en verso de Safo, que solo es conocida por esta misma cita:

Alceo

Quisiera hacer una confesión, pero el aidos (decencia, pudor, prudencia) me detienen.

Safo

Si tu tuvieras un noble y bello deseo, si tu lengua no confundiera todo para enmascarar una inconveniencia, la vergüenza no llenaría tus ojos; habrías hablado francamente de una cosa justa.

Por excepción, y en razón de ese pasaje, se presta a la poetiza de Lesbos una ligazón con Alceo de Mitilene, un hombre, un poeta lirico también, su compatriota

10. – El superyó, de Freud a Lacan

La función inhibidora que Safo atribuye al aidos la sostiene en nuestro tiempo una invención freudiana, el superyó. Se trata de una “instancia” diferenciada del yo, apta para tomarlo como objeto y juzgarlo en nombre de una ley tanto mas rígida y cruel cuanto que está hecha de todo un poco: interdicción del incesto, renuncia a la hostilidad hacia la autoridad, exigencias de la vida en sociedad, aportes educativos, prescripciones religiosas, lecciones de moral, instrucción cívica, y tutti quanti. Este lado para todo constituye según Freud “el representante de la tradición y de todos los juicios de valores que subsisten de este modo a través de las generaciones.”

Desde su aparición en 1923, el concepto de superyó, es un hecho, se volvió popular. Le habla al mayor número. Respondió a algo que pertenece a la experiencia interior del civilizado del siglo XX, y esto continúa aparentemente en el XXI, algo como el sentimiento de estar habitado, dominado o parasitado por “una muñeca que dice no, no, no” (Michel Polnareff, 2003), cuando se quisiera pasar al acto y realizar deseos que no son sin duda ni mas bellos, ni mas nobles, que los del pobre Alceo.

El Docteor Knock descubría al hombre enfermo bajo las apariencias de la buena salud. Jean-Jacques Bourdin, ve en sus interlocutores lo que los corroe: su superyó. Sufren por no poder decir lo que piensan verdaderamente. Al menos los consuela durante el tiempo de la entrevista.

Como hace? Todo ocurre como si tuviera conocimiento de la vuelta de tuerca suplementaria dada por Lacan al concepto de superyó.

Todo parte de esta paradoja. Se constata en la experiencia clínica, y a veces a simple vista en la vida cotidiana, que mas se renuncia a satisfacer sus deseos para complacer los requisitos de vuestro superyó, tanto mas este se muestra severo y exigente. Quiere cada vez más, es “goloso”. Para dar una imagen, piensen en DSK y la Madre Teresa. El superyó del libertino le da según toda la apariencia una paz real, se lo vio especialmente en ocasión de su proceso de Lille, mientras que todos los testimonios indican que su superyó hacía vivir a la santa los tormentos del Infierno. No es justo? Y sí! Pero es así. El superyó parece exigir que la pulsión renuncie a la satisfacción, pero si ella lo hace, él se irrita; si no lo hace, él se apacigua. Digamos para animar la cosa, que el superyó vocifera: “Cede tu deseo! Deja caer tu fantasma! Renuncia a tu goce!”, pero si ustedes llegan a hacerle decir lo que piensa verdaderamente escucharán: “Goza!”

Quién es Bourdin cuando ustedes se sientan frente a él? Es el porta voz del pueblo francés virtuoso. EdwyPlenel ejerce la misma magistratura informal, pero su método es diferente.

En Médiapart, se toma nota de sus palabras. luego se la recorta con otros testimonios, recogidos con arte y perseverancia. Finalmente, aparte de algunos que reciben las felicitaciones del jurado, ustedes están convencidos de la mentira, la deshonestidad, incompetencia, pereza, racismo, abyección o necedad, según el caso. Lo que encarna Plenel, es el superyó a la antigua, el superyó freudiano, impiadoso con las pequeñas como con las grandes debilidades del género humano

El mas bello ejemplo data del consulado de Plenel en Le Monde con Colombani y Minc: la puesta en la picota de Roland Dumas, justamente. Quien no recuerda los botines, las estatuillas, el dinero en efectivo metido en cajas de seguridad de bancos? Todo esto, deja sangrando a un pueblo que se ha vuelto addict, exigiendo dos o tres veces por semana su libra de carne Ah! no era lindo de ver a Roland, cuando los justicieros se cansaron.

Pero no encontré mas que una horrible mezcolanza

De huesos y de carnes heridas y arrastradas por el fango

jirones llenos de sangre y miembros horribles

que perros devorando se disputaban entre ellos.

Lo mas gracioso – es la palabra justo? en la apelación, Dumas “fue reconocido inocente por el conjunto de los jefes de la acusación que lo habían amenazado ante la justicia”(Wikipédia).

Vean ahora a Dumas delante de Bourdin. Es el día y la noche. Bourdin es todo miel. No espera que Roland se comporte. Todo lo contrario: se entiende que Dumas es un pícaro, un diablillo, imposible ser mas políticamente incorrecto. El contrato es que él se va a soltar, que desafiará al superyó y su cortejo de interdicciones, que se complacerá, y a nosotros al mismo tiempo. Bourdin dice en suma lo que dice el superyó lacaniano: “Goza!”

Bourdin, el Hombre pulsional! Es el sentido oculto del slogan que sirve de argumento marketing para vender al periodista-estrella: “El hombre libre”. Es libre porque arrojo las cadenas del superyó de interdicción, libre porque en sentido propio, que es también el del Canard, desencadenado, libre porque su libido es libre.

La apuesta secreta de cada entrevista matinal, aquella que convoca tanta audiencia y espectadores, es saber si el invitado del día hará o no el salto de la muerte. Elegirá permanecer agazapado en la guarida donde se cobija de los rayos del superyó nro 1? U osará unirse a Bourdin para sacudirse con él y el superyó nro 2 en el aire de la libertad?

A menudo es tangencial. El invitado, duda, tergiversa, quisiera disfrazar sus verdaderas intenciones. esta tentado, pero muestra la hilacha como muestra la nariz en el rostro. Bourdin lo reprende, lo halaga, levanta la voz. Vocifera sobre una cabeza (la de su invitado): el “políticamente correcto” y el políticamente incorrecto” riñen, quien ganará? El suspenso es total.

Es raro que el PC sea vencido. Comúnmente, aguanta, pero el incorrecto se insinúa en una fisura. El invitado, dividido, asediado, mete la pata. Será lo que esté en boca de todos ese día.

Bourdin, l’Hombre de las metidas de patas… de los otros !

Continuara

Traducción: Silvia Baudini

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