Boletín SFL # 8

Boletín Seminario de Formación Lacaniana #8

¿QUÉ ANUDAMIENTOS ENTRE CUERPO, IMAGEN Y LENGUAJE, POSIBILITA EL FANTASMA?

Este Boletín # 8 del SFL introduce una novedad:
Recoge y continúa una conversación iniciada durante el SFL del 9 de mayo último. Susana Dicker interroga a Juan Fernando Pérez quien responde con nuevos e inquietantes planteamientos, en un intercambio que seguramente los lectores del Boletín encontrarán enriquecedor y  provocador de nuevas lecturas y comentarios. Gracias a ellos por autorizar su edición y difusión.

A propósito del escabel

Silla diseño de Yaara Derkel

Silla diseño de Yaara Derkel

Susana Dicker:

Antes que nada, me sumo a los agradecimientos a Juan Fernando, que supo transmitirnos, breve y puntualmente, una elaboración rica en detalles y que nos servirá como guía para nuestras investigaciones referentes al tema.

Mi participación se vio motivada por la respuesta de Juan Fernando a la pregunta de Nora Guerrero sobre la introducción del -ᵩ en el matema del fantasma. Respuesta que articuló a la pregunta de María Cristina Giraldo, al atravesamiento del fantasma como deflación del deseo y deflación, también, de la respuesta que el sujeto se ha procurado en relación al quién soy y al Sujeto supuesto saber. En ese sentido, puntuó que, con dicho atravesamiento, siempre habrá permanencia del fantasma, pero con un vaciamiento del goce. Eso lleva a pensar el lugar del -ᵩ en relación a esto y los efectos de la castración en el sujeto y su asunción.

Escucharlo me recordó el texto de Patricio Alvarez en “Papers”1: “Escabel”, cuando cita a Miller en Piezas Sueltas, en Los signos del goce  y en Sutilezas. Todos textos donde se sugiere una posible articulación entre el escabel y el objeto a del fantasma. Se hace preguntas al respecto y recuerda las frases: “el escabel es otro nombre de la montura del fantasma…”, “el sujeto aparece encaramado sobre su fantasma…”, frases que lo llevan a ubicarlos en íntima relación: “hay que destituirlo del fantasma, desmontarlo del escabel”. Lo vincula con la castración del escabel, que en el neologismo lacaniano es la escabellostración. Y una última cita de Miller: “analizarse es trabajar en la castración del escabel para revelar el goce opaco del síntoma”.

Pero en este punto, Patricio Alvarez se separa de lo planteado por Juan Fernando, pues entiende esta castración de goce como la dirección hacia la caída del fantasma, mientras éste último subrayó que no se trata de caída sino de atravesamiento y que siempre habrá un resto ineliminable.

Me pareció interesante introducir aquí esta articulación entre escabel y fantasma, en tanto las referencias con las que Juan Fernando inició su conferencia hacían hincapié en la última enseñanza de Lacan, incluso en la muy última, en tanto se trataba de detenernos en la importancia que en ellas tienen el nudo y el anudamiento. Y sabemos que en esta última enseñanza, de alguna manera, escabel y sinthome hacen contrapunto, el uno más cerca de la sublimación y el sentido, el otro por el lado del sin sentido y el goce opaco.

Escabel

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Juan Fernando Pérez:

Estoy de acuerdo con que se hable escabellostración (no veo cómo poner en cuestión esta idea de Lacan, que por lo demás no solo me parece ingeniosa sino muy valiosa), es decir, de una destitución del sujeto en un cierto uso del escabel, no del fantasma –subrayo esta diferencia–, ni de todo uso del escabel. Es importante tener en cuenta esta diferencia y esta precisión respecto a otros usos del escabel. Me parece que hay una confusión en el texto de Patricio Álvarez al pasar del escabel al fantasma como si se tratara de lo mismo, a partir de una lectura de la metáfora de la “montura” que considero defectuosa.

Entiendo el asunto en estos términos: el escabel es una forma específica del goce de la palabra que, cuando se despliega para justificar el goce del fantasma, es lo que Miller llama “goce nocivo” (en su tweet No. 4 divulgado en Lacan Quotidien Nº 495 del 27 de marzo del 2015, en un conjunto de tweets editado bajo el título “El nostalgismo, mal francés”). Se refiere así, a mi juicio, a un uso del escabel muy corriente, por ejemplo en quienes trabajan en política como politiquería narcisista, y también a otros usos de la vida cotidiana, y de lo cual no estamos exentos los psicoanalistas. Ese goce Lacan propone tratarlo en términos de escabellostración, es decir la castración de ese tipo de uso del escabel. Pero ello no significa que otros usos del escabel (el de los AE, por ejemplo, en sus testimonios —ver conferencia de Miller para Río 2016—), o actos del sujeto en los que, con una posición crítica y ética ante sí mismo, logra ponerle un límite al goce de su fantasma y sin embargo hace un buen uso del escabel. Esto es lo que Freud designó como sublimación.

Luego de enviar mi respuesta, recibí este tweet de una analista de la NLS: B. de Halleux: “Etre AE ne protège pas de son fantasme.”

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