FAPOL | Rumbo al VII ENAPOL- Boletín # 14

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En este nuevo Boletín, los textos de 
Patricia Moraga, Marita Salgado y
Verónica Carbone nos marcan
nuevos Rumbos para analizar el 
“Imperio de las imágenes”


El psicoanálisis y el “mind-body problem”                       
Donde las neurociencias fracasan

1Hace algún tiempo, el National Institute of Mental Health lanzó un proyecto (muy distinto al DSM 5) que busca signos objetivos en psicopatología, y sólo financiará investigaciones que integren los resultados de la genética y de la neurociencia.
Para ésta, lo real se localiza en el cerebro. Mediante el estudio del mismo y de la mente, busca establecer la relación entre trastornos mentales y conducta.
Pero los diagnósticos aún desconciertan al neurocientífico. ¿Cómo explicar las diferencias entre pacientes de un mismo grupo? Las clasificaciones ¿no responden acaso a realidades cerebrales diferenciadas?
Obligados a concluir que cada caso es único, los estudiosos esperan que la tecnociencia –que busca captar en imágenes cómo funciona el cerebro– colme la brecha entre investigación y clínica.
Pero lo real del goce no puede ser representado. El parlêtre es efecto del choque de lalengua en el cuerpo. Con éste se habla. La práctica analítica, orientada por lo singular (el sinthome), triunfa donde las neurociencias fracasan.
El próximo ENAPOL es una oportunidad para discutir cómo los analistas se las arreglan con lo que siempre fracasa.
Patricia Moraga-EOL


Pensar con los pies

2Descartes pensó las sustancias -pensante y extensa- intentando reducir la extensión a la sustancia pensante, las cosas oscuras y confusas del cuerpo están comprendidas en la geometría especulativa, el cuerpo podría ser calculable geométricamente.
Husserl retorna a Descartes  marcando su diferencia,  el cuerpo  es el punto cero  de toda orientación, y le agrega el “mi”, “mi cuerpo vivo”, “mi carne”, constante pulsional que no prescinde del cuerpo vivo.
¿Qué cuerpo para las neurociencias?
Un cuerpo transparente, basado en la evidencia,  escudriñado por la técnica, reducido al cerebro. Certeza de un pensamiento o conducta “mental”, que tiene su correlato en una imagen cerebral ó un neurotransmisor cuantificable, sus fracasos transforman a las neurociencias en una filosofía , intentando atrapar un universal que se escurre.
Lacan nos propone pensar con los pies,  poner los pies en el goce, inventando la sustancia  gozante, sustancia singular del cuerpo marcado por lalengua  que hace que su misterio  se renueve cada vez.
Marita Salgado-EOL 


Inmigrante($)

El imperio de las imágenes predomina en nuestro SXXI, imaginario consistentemente frágil.3
Se exhiben cuerpos, tratamientos sobre ellos, laceraciones, etc.: todo se puede ver. Cuerpos que pasan a ser “una realidad virtual separada de lo real imposible de representar” (M Bassol)
Hace poco tiempo nos han conmovido retratos de inmigrantes africanos queriendo llegar, escuálidos, hacinados, a la tierra prometida. Lugares llamados del Primer Mundo. Ese que se les muestra bello, y así sucumben en las aguas teñidas de rojo, ahogados por la (bio) política, consecuencia del discurso capitalista que impregna el mundo, más allá del sistema capitalista que lo rige.
En nuestra América Latina, hubo emigración, fue virulenta en la década del 90. Cierto que muy de otro modo que los segregados de África pero afectados también por el empuje a los objetos y el borramiento de fronteras.
Eran jóvenes en general de clase media que emigraban al norte de Europa, de América u otros continentes. Serían extranjeros por elección, una primera segregación, podríamos decir, luego de la estructural que provoca el lenguaje mismo.
En Extimidad, J-A. Miller dice que el sujeto es un inmigrante en sí mismo. Entonces, desde el psicoanálisis podríamos preguntarnos,  si la elección sin motivos políticos / sociales, da cuenta de una deslocalización subjetiva, cuya partida sería el intento de encontrar una solución, muchas veces en lengua extranjera.
A veces lograda otras no, pues de eso se trata en nuestra práctica, la singularidad. Soportar esa extranjeridad que muchas veces lleva a la segregación (“los sudacas” les siguen llamando), diferencias laborales, odios etc., adentrarse en lo extranjero puede ser una posibilidad para alguien, a veces incluso, necesitar   habitar otro suelo para soportar esa íntima extranjeridad de la que Freud hablaba.
El lugar del psicoanálisis es, al decir de J-A. Miller en ese curso, también el lugar del inmigrante, el que opera con la lalengua hacia lo real, y la segregación se pone en juego más allá del país que se habite.
Verónica Carbone-EOL


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