FAPOL | Rumbo al VII ENAPOL- Boletín # 16

1Seguimos nuestro  Rumbo hacia el VII

ENAPOL”, y esta vez nos acompañan-

con sus textos- Gabriela Rodriguez;

Pedro Casalins y Silvia Vogel

   Tres nuevos textos para orientarnos


Homopantalicus

Ha nacido una nueva encarnación del individuo hipermoderno que desvela a un puñado de te1óricos de diversossaberes. El homopantalicus del que nos hablan Lipovetsky y Serroy, emerge impertérrito como correlato del advenimiento a la vida cotidiana en las últimas décadas, del muro de pantallas. Trae consigo la asfixia apocalíptica de unos, tal el vaticinio de “desaparición del mundo real”, que invita al sujeto a “disolverse en una operabilidad fantasmal” – Baudrillard -, y/o los aires integrados de otros, que prefieren ver en las pantallas la “interfaz general que comunica con el mundo” que instaurar una pantallocracia interactiva – los mismos Lipovetsky y Serroy -.

Lacan hizo manifiesta su animadversión a la pantalla “devorante” y “horripilante”, pero se valió de ella en 1974, cuando con la cámara de Jacquot y las preguntas de Miller hizo su “Televisión”. Ni alarmista, ni angustiado, ya en 1964 había destacado que el sujeto del deseo no queda capturado en la trampa imaginaria, cuando consigue aislar la función-pantalla con la que incluso podrá jugar, pantalla que media en la esquizia entre lo que vemos y lo que nos mira. En su antípoda el homopantalicus, enchufado al goce de la pantalla, parece disolver esa función dejando en suspenso aquella esquizia hasta decir: “no se ve nada”, en el pleno de la visión.

Gabriela Rodríguez – EOL

Grupo de investigación: La función omnivoyeur de las pantallas.


Sexualidad virtual: hombres y mujeres

2¡Vaya tema! El interés que puede presentar esta cuestión para el psicoanálisis exigiría no quedar obnubiladospor este nuevo síntoma en su dimensión social, ya que la mera disponibilidad y uso de un nuevo recurso tecnológico en sí mismo no supone que incida necesariamente en la subjetividad. Si lo hace es por una variación en las funciones reguladoras de los goces, o por la inoperancia de los modos fantasmáticos usuales que en ocasiones hacen posible sostener una práctica sexual, ya sea  que incluya a otro o no. Es decir,  si hay eficacia de las plataformas virtuales que den cuenta de nuevos síntomas en su singularidad, en este campo, podría ser porque la potencia de la imagen tiende a compensar las consecuencias del debilitamiento de los nombres del padre tanto para aprontar a una mujer para el encuentro sexual, como para consolidar los intentos defensivos en torno a la autoconciencia al modo obsesivo. Cuestiones necesarias de ser verificadas en casos clínicos.

Pedro Casalins – EOL

Grupo de investigación: Sexualidad virtual: hombres y mujeres.


Del órgano a la imagen del cuerpo. Una erotomanía tecnológica

“Una pulsión escópica se ha apoderado del planeta. Ser mirado, que todo sea mirado, lleva a 3suponer que hay un Otro que quiere mirar y que, supuestamente goza de mirar. La psicosis tiene la virtud de explicar nuestra normalidad – donde el sentimiento de violación de lo íntimo se codea con el exhibicionismo.”[1]

Mujer casada. Madre. Primera consulta a los 40 años preocupada por el diagnóstico de posible cáncer en órganos sexuales. Se resuelve en un acto quirúrgico, con la extirpación de un órgano malformado. Lo fotografía. No podrá tener más hijos. Lo lamenta, no sufre. Decae el  interés por lo suyo. La atracción ahora es por todo lo que es pantalla. Detrás de las pantallas está él, quien intervino en la operación, y con el que nunca volverá a encontrarse. El, que le envía mensajes. El no se deja ver. Ella fotografía su cuerpo y lo envía a la nube. Esas imágenes le llegan a él.  Seguro que él las recibe. Ella ahora sabe decodificar los mensajes donde él encierra sus comentarios (propagandas, avisos, canciones, etc.). Ella sabe que él disfruta de mirarla. El órgano la anudaba, ser madre la nombraba.  Interviene el médico que, además,  pudo verla toda con su mirada científica. La extracción del órgano produce el más completo desasimiento.

Del órgano a la imagen de un cuerpo, a través de la mirada. Una mirada virtual que, por vía de una reconstrucción erotómana, le arma una imagen a ese cuerpo fragmentado.

Silvia Vogel – EOL

Grupo de investigación: Los adolescentes en los medios digitales y sus nuevos lazos.

[1] Wajcman, G., “El ojo absoluto”. Buenos Aires. Manantial. 2011.

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